sábado, 12 de noviembre de 2016

POR FIN JUBILADO



La de veces que habré soñado, y sobre todo los últimos años, con esta situación… JUBILADO… y por fin aquí estoy, en el Río Cinca, disfrutando de la libertad total, rodeado por todas partes de esa línea perfectamente recta y horizontal, que no tiene principio ni fin y cuya única misión es separar el mar del cielo. Y así pasan las millas y las horas y allí sigue impasible, el horizonte… el horizonte, y el Río Cinca, y yo… solos los tres… solos y libres… libres y solos.

El horizonte sigue ahí impasible e impertérrito, sin decir ni pío, cumpliendo estrictamente su misión de separar el cielo del mar o el mar del cielo. Te acompaña, sí, pero no te hace compañía. 

Y el cielo y el mar, ahí están los pobres, cohibidos y amedrentados por ese horizonte. Estos tan poco hacen compañía, pasan de ti totalmente, tan solo entretienen, a veces llueve, otras sale el sol, otras sopla el viento, otras calma total, y tú te acoplas, te entretienes y disfrutas, aunque en días como hoy, de encalmada total, miras a menudo el móvil, demasiado lejos, no hay nada de cobertura.

Y el fiel Río Cinca, este sí, obedece sin rechistar, gracias a él logras la sensación de libertad que durante años andabas buscando, por fin libre de ataduras, obligaciones, responsabilidades, mi barco y yo solos por fin.

Y mientras pasan las horas, y el horizonte sigue ahí, y el Río Cinca sigue con el ronroneo imperturbable del motor (y que no se pare) te das cuenta que estás solo, que te acompañan pero no te hacen compañía, que están ahí pero nada más y que la libertad también tiene mucho de soledad, porque a la libertad le falta el afecto que solo los seres vivos pueden dar y compartir, y aquí el único ser vivo soy yo, no hay nadie con quien compartir afecto. No sé quien dijo aquello de que el ser humano es libre por naturaleza, pero también sociable, problemática contradicción.

JE JE JE, no penséis que ya me he cansado, no, todavía no, es solo que fruto de la ansiedad me he precipitado, estas travesías largas hay que prepararlas  más pausadamente para disfrutarlas plenamente, no es lo mismo una travesía en solitario de un día que de diez. No sé como pueden cruzar el Atlántico en solitario, bueno, claro, porque no pueden volver.

No me hagáis caso, es solo que hoy es un día de calma chicha y ni tan siquiera llega el wasape, así que tienes tiempo para meditar y como soy un brasas, pues aquí estoy, escribiendo en el móvil.

4/10/2016, José Manuel

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