Pasa la
vida, como pasa la corriente, cuando el río busca el mar.
Me
impactó este verso, en una canción de Raimundo Amador, tal vez porque para mí,
ya ha pasado mucha vida, tal vez porque me crié a la orilla de un río, y una de
mis primeras obsesiones infantiles, fue ver como esa corriente llevaba al mar,
o quizá por ambas cosas a la vez.
No se si
te lo he contado, pero cerca de mi pueblo, había un puente de piedra, muy alto,
el Puente del Diablo, a veces de críos nos subíamos al pretil, y desde allí
meábamos…, nos encantaba ver el chorrito caer hasta el agua…, y siempre
pensaba, “este pis llegará al mar”.
Sea como
sea, lo cierto es que efectivamente, yo ya he pasado mucha vida, y los
recuerdos, las emociones, los sentimientos…, se agolpan en mi mente, y en
cuanto puedo suelto una de mis batallitas.
Entre
mis recuerdos, está esa Navidad en que por primera vez, le dices a tus padres,
“fulanito dice que los reyes no existen”.
Mis
padres no se inmutaron, pero mi madre, que además de encantadora, siempre ha
sido más viva que el hambre, nos propuso a los dos hermanos mayores: “quedaros
a vigilar esa noche, y así podréis contarles a los hermanos pequeños, lo que
habéis visto”.
Dicho y
hecho…, se montó el belén como todos los años, la Navidad con su misa del
gallo, Noche Vieja con las campanadas rodeando la radio, y Matilde, Perico y
Periquín retransmitiéndolas, Año Nuevo.
Mi madre
estuvo todas las navidades creando ambiente al respecto, y a esas alturas de
las fiestas, creo que ya todo el pueblo sabía, que mi hermano y yo, nos íbamos
a quedar a ver a los Reyes, en carne y hueso.
Todo el
mundo lo comentaba, los mayores nos decían “si os ven no os dejarán nada”, los
amigos “verás como son los padres”, y los más pequeños “sois unos niños muy
malos”…, parecía como si llegara el día del juicio final.
El día
4, la excitación era terrible, mi madre nos dijo… “creo que para entrenaros, os
deberíais quedar esta noche, y así mañana estaréis mejor preparados”.
La idea
nos pareció genial, la expectación era máxima, así que fue un alivio,
preparamos mantas, dos butacas junto a la chimenea bien cargada, todos a la
cama, y mi hermano y yo allí…, entrenándonos…, mirábamos por la ventana…,
preparábamos estrategias.
Si los
Reyes son de verdad, vendrán por la carretera, llevarán antorchas, cuando den
la vuelta en aquella curva los veremos.
¿Qué
haremos? Si nos ven igual no quieren entrar…, antes de que nos vean nos iremos
a la cama.
¿Y si
son de mentira? Si son papá y mamá, nos haremos los dormidos, y cuando estén
colocando los juguetes, les daremos un susto.
Poco a
poco, fue pasando la noche con nuestras maquinaciones, y antes de amanecer,
apareció mi madre, ¿Qué tal…, habéis aguantado toda la noche sin dormir?
La verdad
es que aguantamos toda la noche, nos preparó el desayuno, y nos tuvo todo el
día en actividad, había que decorar la terraza, preparar cebada para los
camellos, y unos cubos con agua por si tenían sed, pastas y anís para los
Reyes, leche con Cola-Cao para los pajes, limpiar los zapatos, que nervios…,
por fin llegó la tan esperada noche.
Mi madre
nos arropó en las butacas, frente a la chimenea, nos dio el beso de las buenas
noches, y con una encantadora sonrisa, nos recordó “sobre todo no os durmáis, y
calentar la leche antes de poner el Cola-Cao, que si no salen grumos”, apagó la
luz, y nos quedamos viendo las llamas del fuego de la chimenea bailar, eso es
lo último que vimos.
Me
desperté con los gritos de mis hermanos pequeños, “han llegado los Reyes, han
llegado los Reyes, ¿los habéis visto?”.
“Pues…
sí, sí…, los hemos visto…, llevaban unas capas rojas, y barbas, y coronas, y
los pajes se bebieron la leche con Cola-Cao, y los camellos se comieron la
cebada, y…, y…, y…”
En estos
días en que tan baqueteada está la Navidad, ya casi no se atreve uno a desear
felicidad. Como siempre estos catalanes son los más prácticos, “Bones Festes”,
y así el que quiera ser feliz que lo sea, y al que no que le zurzan.
Pues
eso, Felices Fiestas a todos, de este trasnochado, que vio a los Reyes Magos, y
os puede asegurar que existen, ¡ya lo creo que existen!
Zaragoza,
22 de Diciembre de 2006
José
Manuel
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