Un
amigo, conocedor de mi afición a la náutica, me mandó una invitación para una
conferencia, con el título “LA FISICA Y LOS BARCOS”, impartida por el profesor
e investigador D. Fernando Quero Sanz. A primera vista, por muy de barcos que
tratase, eso de la física, y profesor de universidad, no atraía demasiado, pero
algo entre líneas llamó mi atención, entre los títulos de D. Fernando, es
Subdirector de la Escuela Universitaria Politécnica de La Almunia (EUPLA),
donde estudiaron dos de mis hijos. Les pregunté si lo conocían, había sido
profesor de los dos, me dijeron que era un tipo muy majo, de menos de 40 años,
y que formaba parte del equipo del Desafío Español de la Copa América, al oír
esto último me animé, pensé que a un componente de dicho equipo, había que
escucharlo por muy rata de laboratorio que fuese.
Todo
comenzó hace 13 años, cuando Agustín Zulueta, ex alumno de La Almunia y hoy
director del Desafío Español, participó en San Diego (EE UU) en la Copa
América. De regreso pasó por La Almunia presumiendo de Harley-Davidson y
comentó, que los americanos tenían un sistema de navegación muy interesante.
Quería saber si la EUPLA podría investigar en ese campo, D. Fernando recuerda.
"Yo no sabía ni qué era una botavara, pero empezamos a recoger
información". Desde 1993 comenzó a desarrollarse el sistema de navegación,
España participó en la Copa América de 1995 con el Bravo España, de donde tomó
el nombre dicho sistema “RACING BRAVO”, participó también en el 2000, pero no
en la de 2003. No hubo barco español. ¿Qué se hacía? ¿Se tiraban por la borda
siete años de investigación o se continuaba, pese a que no había el respaldo de
un barco? Se apostó por seguir y ahora se están recogiendo los frutos. El
Racing Bravo, después de 13 años de desarrollo, es el sistema de
instrumentación electrónica para barcos de vela más potente del mundo, no solo
lo incorpora el Desafio Español, lo incorporan otros cuatro barcos más, entre
ellos el Defender Alinghi, a diferencia de los sistemas comerciales, este es
totalmente flexible y adaptable a las necesidades de cada barco, se incorpora
al Movistar en la Volvo Ocean Race, regata en la que otros tipos de parámetros
tienen gran importancia como es la meteorología y la cartografía, es tan
adaptable que aunque se instale en dos o más barcos, el sistema no se parecerá
en nada. Depende del uso que le dé cada tripulación. Tanto es así que también
participa en automovilismo en la F-1, y en la lanzadera del cohete espacial
Ariane 5.
La
conferencia transcurrió en una mezcolanza entre resistencia de materiales,
informática, arquitectura naval, y técnica de regatas, muy entretenida aunque
parezca lo contrario, fue muy curioso ver como un profesor de universidad
dedicado a la docencia e investigación, y que con toda probabilidad, jamás
hubiese pensado tener nada que ver con el mar, y mucho menos con la vela, se
había compenetrado hasta tal punto con la navegación. Era emocionante ver con
que entusiasmo contaba, como en un barco Copa América, existen unos 1000
sensores, tomando 10 muestras por segundo cada uno de ellos, con un caudal de
información de un megabyte por segundo, y que el único límite, es la capacidad
humana, para interpretar la información que recibe mientras navega. El
navegante, elegirá la información de los parámetros que necesita, entre 50 y 60
en este tipo de barco. Los verá en su portátil, y en las pantallitas colocadas
en el mástil, que muestran números y más números. En la Copa América se va al
límite, por eso hay más roturas de barcos que en ninguna otra competición. El
sistema, dice al navegante dónde está el límite. Si lo roza, quizá gane, si lo
pasa, rompe seguro. La ventaja fundamental del Racing Bravo sobre los demás, es
que sus creadores, el equipo de Quero, han creado un sistema inteligente capaz
de filtrar la información, y ofrecer a cada tripulante, con más detalle, la
información más importante en cada momento. Un ejemplo, el timonel conforme se
aproxima a la target line, algo así como línea de destino, lo fundamental es el
tiempo que le falta para llegar y ejecutar la virada, pero ese parámetro, a
partir de ese instante, ya no es necesario, en cambio es en ese momento, cuando
lo importante para el timonel, es la variación de velocidad durante la virada,
y al finalizar esta, la nueva orientación del viento. El sistema, en lugar de
ofrecer los cincuenta y tantos parámetros, y apáñate como puedas, sabe cual o
cuales, debe destacar sobre los demás, en cada momento, y a cada tripulante. Ni
que decir tiene, que para llegar a esto, el equipo de Quero, ha aprendido
navegación, y técnica de regatas, hasta unos límites increíbles, ¿quien iba a
pensar eso de unos profesores chiflados, investigadores de laboratorio? Pues
sí, oyéndole hablar se queda uno acomplejado, nos cuenta con toda tranquilidad,
como El Bribón acababa de estrenar el sistema de la EUPLA, su navegante,
Marcel, llamó hace unos días al centro de La Almunia, quería que el Racing
Bravo le midiera un nuevo parámetro, que él había denominado "velocidad de
viento eficaz". No es lo mismo navegar a 6 que a 20 nudos, pero tampoco es
igual navegar a 20 nudos, con viento frío o caliente. La temperatura influye en
el comportamiento del barco, en su escora, y por tanto en su rendimiento.
Marcel llama a esto "velocidad de viento eficaz", y quería que el
sistema lo midiera, ingenieros del centro de I+D de La Almunia dejaron el pueblo
y se fueron a colocar cables y sensores en el barco. En esos días un barco se
llena de cables, hasta dos kilómetros. Los ingenieros, prueban el sistema en
condiciones reales de navegación. Todo se pide para el día anterior, así que
durante el día se navega, y por la noche, se incluyen los parámetros en el
ordenador. Ahora casi todo el centro de I+D de La Almunia reside en Valencia.
Es
curioso ver como la vida está llena de casualidades, un acontecimiento
producido en el momento oportuno, y en el lugar adecuado, pone en marcha una
investigación, cuyo fruto, es el nacimiento del sistema de instrumentación para
barcos de vela, más potente del mundo, si Agustín Zulueta hubiese
aparecido antes o después por La Almunia, y el profesor Quero, no se hubiese
encontrado allí en ese momento, casi con toda probabilidad, no se le hubiese
hecho caso, y lo más que hubiese promovido es algún comentario de café, “ha
pasado un ex alumno presumiendo de haber estado en San Diego participando en la
Copa América”, pero casualmente, estaba allí en ese momento, y todo se puso en
marcha. Un detalle que demuestra el talante de este profesor, explicando que es
un sensor y un parámetro decía, “Los piratas del Caribe navegaban a estima, a
ojo, con las únicas mediciones del rumbo y la velocidad. Esta se medía mediante
un cabo anudado lanzado al agua, contando el número de nudos en un determinado
tiempo, pues bien ese cabo anudado es el sensor, y el número de nudos contados,
es el parámetro. Esos rudimentos en la navegación, se mantuvieron hasta el siglo
XX. La aparición del microprocesador en los años setenta, revolucionó casi
todo, y por descontado el sistema de navegación”. Dicho así de fácil, dan ganas
de ir a clase. Me pregunto cuantos talentos, habrán quedado desaprovechados,
por no haber pasado un Agustín Zulueta, por el lugar apropiado, en el momento
oportuno.
Pues
eso, que las apariencias engañan, donde menos te puedes imaginar te tropiezas
con un enamorado del mar, lo de la Formula 1, y el Ariane 5, lo dijo de pasada,
como “lo siento, de algo hay que vivir”.
Zaragoza,
28 de Octubre de 2005
José
Manuel
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