sábado, 12 de noviembre de 2016

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Un amigo, conocedor de mi afición a la náutica, me mandó una invitación para una conferencia, con el título “LA FISICA Y LOS BARCOS”, impartida por el profesor e investigador D. Fernando Quero Sanz. A primera vista, por muy de barcos que tratase, eso de la física, y profesor de universidad, no atraía demasiado, pero algo entre líneas llamó mi atención, entre los títulos de D. Fernando, es Subdirector de la Escuela Universitaria Politécnica de La Almunia (EUPLA), donde estudiaron dos de mis hijos. Les pregunté si lo conocían, había sido profesor de los dos, me dijeron que era un tipo muy majo, de menos de 40 años, y que formaba parte del equipo del Desafío Español de la Copa América, al oír esto último me animé, pensé que a un componente de dicho equipo, había que escucharlo por muy rata de laboratorio que fuese.

Todo comenzó hace 13 años, cuando Agustín Zulueta, ex alumno de La Almunia y hoy director del Desafío Español, participó en San Diego (EE UU) en la Copa América. De regreso pasó por La Almunia presumiendo de Harley-Davidson y comentó, que los americanos tenían un sistema de navegación muy interesante. Quería saber si la EUPLA podría investigar en ese campo, D. Fernando recuerda. "Yo no sabía ni qué era una botavara, pero empezamos a recoger información". Desde 1993 comenzó a desarrollarse el sistema de navegación, España participó en la Copa América de 1995 con el Bravo España, de donde tomó el nombre dicho sistema “RACING BRAVO”, participó también en el 2000, pero no en la de 2003. No hubo barco español. ¿Qué se hacía? ¿Se tiraban por la borda siete años de investigación o se continuaba, pese a que no había el respaldo de un barco? Se apostó por seguir y ahora se están recogiendo los frutos. El Racing Bravo, después de 13 años de desarrollo, es el sistema de instrumentación electrónica para barcos de vela más potente del mundo, no solo lo incorpora el Desafio Español, lo incorporan otros cuatro barcos más, entre ellos el Defender Alinghi, a diferencia de los sistemas comerciales, este es totalmente flexible y adaptable a las necesidades de cada barco, se incorpora al Movistar en la Volvo Ocean Race, regata en la que otros tipos de parámetros tienen gran importancia como es la meteorología y la cartografía, es tan adaptable que aunque se instale en dos o más barcos, el sistema no se parecerá en nada. Depende del uso que le dé cada tripulación. Tanto es así que también participa en automovilismo en la F-1, y en la lanzadera del cohete espacial Ariane 5.

La conferencia transcurrió en una mezcolanza entre resistencia de materiales, informática, arquitectura naval, y técnica de regatas, muy entretenida aunque parezca lo contrario, fue muy curioso ver como un profesor de universidad dedicado a la docencia e investigación, y que con toda probabilidad, jamás hubiese pensado tener nada que ver con el mar, y mucho menos con la vela, se había compenetrado hasta tal punto con la navegación. Era emocionante ver con que entusiasmo contaba, como en un barco Copa América, existen unos 1000 sensores, tomando 10 muestras por segundo cada uno de ellos, con un caudal de información de un megabyte por segundo, y que el único límite, es la capacidad humana, para interpretar la información que recibe mientras navega. El navegante, elegirá la información de los parámetros que necesita, entre 50 y 60 en este tipo de barco. Los verá en su portátil, y en las pantallitas colocadas en el mástil, que muestran números y más números. En la Copa América se va al límite, por eso hay más roturas de barcos que en ninguna otra competición. El sistema, dice al navegante dónde está el límite. Si lo roza, quizá gane, si lo pasa, rompe seguro. La ventaja fundamental del Racing Bravo sobre los demás, es que sus creadores, el equipo de Quero, han creado un sistema inteligente capaz de filtrar la información, y ofrecer a cada tripulante, con más detalle, la información más importante en cada momento. Un ejemplo, el timonel conforme se aproxima a la target line, algo así como línea de destino, lo fundamental es el tiempo que le falta para llegar y ejecutar la virada, pero ese parámetro, a partir de ese instante, ya no es necesario, en cambio es en ese momento, cuando lo importante para el timonel, es la variación de velocidad durante la virada, y al finalizar esta, la nueva orientación del viento. El sistema, en lugar de ofrecer los cincuenta y tantos parámetros, y apáñate como puedas, sabe cual o cuales, debe destacar sobre los demás, en cada momento, y a cada tripulante. Ni que decir tiene, que para llegar a esto, el equipo de Quero, ha aprendido navegación, y técnica de regatas, hasta unos límites increíbles, ¿quien iba a pensar eso de unos profesores chiflados, investigadores de laboratorio? Pues sí, oyéndole hablar se queda uno acomplejado, nos cuenta con toda tranquilidad, como El Bribón acababa de estrenar el sistema de la EUPLA, su navegante, Marcel, llamó hace unos días al centro de La Almunia, quería que el Racing Bravo le midiera un nuevo parámetro, que él había denominado "velocidad de viento eficaz". No es lo mismo navegar a 6 que a 20 nudos, pero tampoco es igual navegar a 20 nudos, con viento frío o caliente. La temperatura influye en el comportamiento del barco, en su escora, y por tanto en su rendimiento. Marcel llama a esto "velocidad de viento eficaz", y quería que el sistema lo midiera, ingenieros del centro de I+D de La Almunia dejaron el pueblo y se fueron a colocar cables y sensores en el barco. En esos días un barco se llena de cables, hasta dos kilómetros. Los ingenieros, prueban el sistema en condiciones reales de navegación. Todo se pide para el día anterior, así que durante el día se navega, y por la noche, se incluyen los parámetros en el ordenador. Ahora casi todo el centro de I+D de La Almunia reside en Valencia.

Es curioso ver como la vida está llena de casualidades, un acontecimiento producido en el momento oportuno, y en el lugar adecuado, pone en marcha una investigación, cuyo fruto, es el nacimiento del sistema de instrumentación para barcos de vela, más potente del mundo, si Agustín Zulueta hubiese aparecido antes o después por La Almunia, y el profesor Quero, no se hubiese encontrado allí en ese momento, casi con toda probabilidad, no se le hubiese hecho caso, y lo más que hubiese promovido es algún comentario de café, “ha pasado un ex alumno presumiendo de haber estado en San Diego participando en la Copa América”, pero casualmente, estaba allí en ese momento, y todo se puso en marcha. Un detalle que demuestra el talante de este profesor, explicando que es un sensor y un parámetro decía, “Los piratas del Caribe navegaban a estima, a ojo, con las únicas mediciones del rumbo y la velocidad. Esta se medía mediante un cabo anudado lanzado al agua, contando el número de nudos en un determinado tiempo, pues bien ese cabo anudado es el sensor, y el número de nudos contados, es el parámetro. Esos rudimentos en la navegación, se mantuvieron hasta el siglo XX. La aparición del microprocesador en los años setenta, revolucionó casi todo, y por descontado el sistema de navegación”. Dicho así de fácil, dan ganas de ir a clase. Me pregunto cuantos talentos, habrán quedado desaprovechados, por no haber pasado un Agustín Zulueta, por el lugar apropiado, en el momento oportuno.

Pues eso, que las apariencias engañan, donde menos te puedes imaginar te tropiezas con un enamorado del mar, lo de la Formula 1, y el Ariane 5, lo dijo de pasada, como “lo siento, de algo hay que vivir”.

Zaragoza, 28 de Octubre de 2005
José Manuel

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